Cuando el presbiterianismo llegó a la República Mexicana, llegó ya diluido y entremezclado. Nuestro país nunca ha experimentado la presencia de presbiterianismo puro, del original.
El presbiterianismo en México no es como el presbiterianismo original. Lo único que tenemos en común con nuestros padres fundadores es la estructura de gobierno, pero todo el contenido teológico, todo su énfasis en la gloria de Dios y todo el fuego del Espíritu que caracterizó a nuestra iglesia en sus inicios está, en términos generales, ausente de nuestras iglesias actuales.
Miramos con añoranza a los presbiterianos originales, a los Pactantes Escoceses, y esto, no por mero amor por lo antiguo, ni por un trivial odio hacia la novedad, sino porque encontramos en la fe de ellos la forma más consistente de cristianismo, la expresión de fe más bíblicamente genuina, la adoración más pura, la teología más robusta y la santidad más fervorosa.
Notamos una seria amnesia, entre los presbiterianos de nuestro país, con respecto a la historia de nuestra iglesia. No sabemos de dónde hemos venido. Tal descuido de nuestro pasado nos ha hecho carecer de una identidad firme. Y así, muchas de nuestras iglesias, han abandonado aquello por lo que nuestros antecesores habrían levantado su voz y derramado su sangre.
Los Presbiterianos Confesionales, somos aquel tipo de presbiterianos que sabemos que nuestra iglesia no nació ayer, que tenemos un pasado, el cual debe ser tomado en cuenta, y en el cual encontramos gran parte de nuestra identidad denominacional, y de nuestros énfasis teológicos y prácticos.
En este tiempo, decir: “Soy presbiteriano” no es garantía de nada. Por esto, vemos útil acuñar una etiqueta que deje claro, desde un principio, qué tipo de presbiterianos somos. Somos Presbiterianos Confesionales.
Reconocemos el valor único de la Biblia como máxima regla de fe y conducta. Creemos que nuestras confesiones son documentos estructurados para una mejor comprensión de la misma. No damos mayor valor a nuestras confesiones que a la Palabra de Dios, pero creemos que si regresásemos a la senda antigua; a la doctrina bíblica expresada fielmente en nuestras Confesiones y Catecismos, nuestra iglesia sería avivada una vez más por el Espíritu del Señor y el Rey nos visitaría con poder. Luchamos, por lo tanto, por una reforma más completa y más amplia en nuestras iglesias a nivel nacional.
No somos una nueva iglesia ni una nueva denominación. Somos un apoyo para las diferentes denominaciones presbiterianas que ya existen en nuestro país, somos la voz profetica que clama: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jeremías 6:16).
Estamos trabajando para producir:
- Artículos con la línea presbiteriana confesional
- Traducciones de obras importantes de nuestro pasado
- Cursos para dar en línea a quienes deseen educarse
- Conferencias de diversos temas
- Publicaciones de libros y revistas
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